Tanya y Bassam no pudieron escoger un sitio más bello para casarse que Marrakech. Como fotógrafo de bodas de destino es un placer viajar a todos los rincones del mundo y aunque este no está muy lejos de mi isla, se siente muy diferente.

Estar en Marrakech es una explosión para los sentidos. La vista se deleita con llamativos colores y el contraste entre ellos y sobre todo el olfato pasa por una hipersensibilidad, descubriendo nuevos aromas que llegan desafían los sentidos.

Los novios se prepararon en el Hotel Mamounia, uno de los más bellos y famosos del lugar, para después desplazarse al Beldi Country Club donde tuvo lugar la boda. Los colores ocres de las fachas del edificio contrastaban con el verde penetrante de la vegetación que rodeaba las estructuras y de igual manera con los tonos grisáceos y blanquecinos de los trajes de los novios.

La magnífica luz natural del sitio jugó a mi favor a la hora de captar las todos los momentos de la ceremonia, a los elegantes novios y los rostros sonrientes de familiares e invitados.

Gracias Tanya y Bassam por querer que contase a mí manera este capítulo de vuestra historia.

Tanya and Bassam couldn’t have pick a better place to get marry than Marrakech. As a destination wedding photographer it’s a pleasure to travel all around the world and even this one is not so far from my island, it certainly feels very different.

Being in Marrakech its an enjoyment for the senses. The sight delights itself with bright colors and overall the sense of smell gets hypersensitive discovering new scents that are delightful.

The groom and the bride got ready in the Hotel Mamounia, one of the most beautiful and famous of the city for later move to the Beldi Country Club where the wedding took place. The ocre colors of the building walls contrasted with the deep green of the vegetation that surrounded the place and at the same time, the white and grey colors of the bride and groom costumes.

The magnificent natural light of the area allowed me to capture images of the wedding wonderfully like the smiley faces of relative and guests.

Thank you Tanya and Bassam for allowing me to tell a chapter of your story my way.