Soy isleño y por ello poder trabajar como fotógrafo de bodas en otra isla de ensueño es sentirse como en casa. Mallorca me transmite esa misma naturalidad y familiaridad.

El evento tuvo lugar en una impresionante finca privada, con vistas que quitaban el aliento, desde allí se podían ver las montañas y ese horizonte azul en el que chocan el cielo y el mar.

Tengo especial debilidad por ceremonias judías como las de esta boda, en ellas se respira un ambiente especial y en esta ocasión no fue diferente. Fue al aire libre, con un altar que tenía de fondo unos acantilados que escondían ese azul del que hablaba.

Y para bellezas la de los novios, Erika con sus exóticos rasgos y Jonathan muy elegante al más puro estilo inglés. Y ya no solo en el exterior, sino también en el interior. Una combinación explosiva. Casi tanto como lo fue la fiesta, bacanal que empezó desde el mismo banquete, la gente entraba bailando y transmitiendo muy buenas vibraciones. Sin duda fue una de las bodas más divertidas. Además, la finca contaba con un invernadero que ellos transformaron en una especie de pub inglés muy elegante y divertido. Incluso invitaron a una famosa DJ londinense que animó aún más a los invitados.

Quiero mencionar el increíble trabajo de Mille Papillons quienes organizaron esta genial boda e hicieron todo esto posible.

Gracias, Erika y Jonathan por haberme dejado ser una pequeña parte de vuestra historia.

I’m a islander and as such, being able to work as a wedding photographer in another dreamy island it’s feels like home. Mallorca makes me feel that peaceful and familiar longing.

The event took place in an incredible private country house, Niu de Voltor, with breathtaking views to the mountains and to the blue skyline.

I have a weak spot for jews ceremonies such as this one. In them you can feel a special atmosphere and in this case it wasn’t any different. It was outdoors, with an altar that had the beautiful blue background that I was talking about.

And speaking of beauties, Erika’s with her exotic features and Jonathan’s British elegance. And a beauty that is not only in the outside but also in the inside. They’re a powerful combination. Almost as intense as the party was. Since the beginning of the banquet, people entered dancing and having a great time. It was without any doubt one of the funniest weddings I have ever been to. Besides, the place had a greenhouse that it has been transformed into a kind of english pub very smart and funny. They even invited a famous London DJ to play some music that cheered up the people even more.

I want to say thank you to the amazing work Mille Papillons put into organizing everything and helping me whenever I needed it.

Thank you Erika and Jonathan for letting me be a little part of your story.