Durante mis primeros años como fotógrafo de bodas hablaba mucho sobre lo increíble de mi trabajo, o lo afortunado que era por poder hacer algo que realmente amo. Pasé mucho tiempo hablando sólo de las cosas buenas de mi trabajo y casi nunca hablé de las no tan buenas. Soy una persona muy sencilla que disfruta de las cosas más simples, disfruto de compartir tiempo con mi familia y amigos, de pasear por la orilla de la playa, de tomarme una cerveza en una plaza cualquiera mientras trato de escuchar lo que se habla a mi alrededor, de dormir en mi cama y taparme con mi edredón de plumas o de hacer una super receta MasterChef mientras Judit me dice que no le deje la cocina sucia.
Cosas que cada vez hago menos porque mis temporadas son prácticamente fuera de casa.

Cuando termine esta temporada habré visitado mas de 12 países, algunos de ellos en más de una ocasión, y estaré deseando parar un poco en casa y dedicar tiempo a todo eso.
Siempre que recibo una solicitud de boda me siento muy feliz pero hoy voy a reconocer que el día que Lukas me escribió no podía creérmelo. Hace solo tres años que lo conocí pero es una persona muy especial y sabía que su boda también lo sería. Lo normal sería ver cientos de fotos por todos los rincones emblemáticos de Islandia, pero la boda de Lena y Lukas no fue eso, la boda fue una reunión de amigos y familiares muy intima y llena de emoción.
Voy a rescatar el texto que escribí el día después de su boda que creo resume muy bien lo que sentí.

“He estado intentando, desde el miércoles, escribir algo que acompañe estas fotos. Escribir suele costarme bastante, pero hoy me cuesta aún más. Hoy, no es solamente sobre lo bonitas que son las fotos, los colores increíbles, la pose, o el sitio idílico. Es sobre la emoción, sobre el amor, y la amistad. Eso es lo que se siente cuando fotografías la boda de alguien especial y tienes que esconderte detrás de la cámara a llorar mientas intentas no perder ningún momento. Cuando tus lagrimas empañan tu visor y estás tan agradecido de poder capturar estos momentos. Cuando pienso en esta experiencia, miles de cosas pasan por mi cabeza, intento explicarlo, pero no me salen las palabras. Explicar lo que viví es imposible.

Gracias Lukas y Lena por dejarme ser parte de vuestra historia, os quiero.”