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Cuando me llamaron para hacer una boda en Galicia, concretamente en Santiago (ciudad que tenia muchas ganas de conocer y que finalmente no me defraudo) tenía claro dos cosas, la primera que iba a comer pulpo sin parar y la segunda conocer a estos dos.

Santiago es una ciudad muy especial con aroma medieval. Sus calles mojadas invitan a ser paseadas. Un lugar lleno de sueños y promesas hechas por los peregrinos, los cuales caminan con síntomas de que sus pasos han ido dejando llagas pero sus gritos de alegría al llegar a la plaza de Obradoiro indican que sin duda algo especial estaban sintiendo y que todo esfuerzo tiene su recompensa.

Algunos lo harán por creencia, otros por cumplir promesas o simplemente por que un día se marcaron ese objetivo sin más. La vida es un poco eso, marcarte metas y tratar de caminar sin parar hasta conseguirlas. La clave esta en que cuando creas que las has conseguido tendrás que marcarte nuevas o morirás sin mas.

Ellos son un poco así, no se en que momento decidieron dedicarse a esto pero si se que dejaron su trabajo para hacer lo que tanto les gusta. No será un camino fácil pero hay que creer en la magia de los nuevos comienzos.

Pablo Beglez | Fotografo de Bodas España